Energía Fotovoltaica
Las instalaciones de energía solar fotovoltaica aprovechan
la radiación solar para generar una corriente eléctrica, que
se puede utilizar directamente, venderse, o almacenarse en
forma de energía química en baterías.
Estos usos dan lugar a los dos tipos de instalaciones que se
muestras a continuación.
Instalaciones Fotovoltaicas Conectadas a la Red
Se utilizan en lugares a donde llegan las redes eléctricas. La
instalación se interconecta a la red. De este modo se puede
utilizar la energía que se produce y vender los excedentes, mientras
que cuando el aporte no sea suficiente para nuestras
necesidades podremos optener el necesario de la red.
Por el Real Decreto 1663/2000 se ha establecido la obligatoriedad
para las empresas distribuidoras de fluido eléctrico de comprar
el excendente energético de las instalaciones fotovoltaicas,
proporcionarles un punto de conexión a su red y pagar unos precios
mínimos por cada kw*h suministrado. Actualmente el precio de compra
para instalaciones de menos de 5 KW es de 0,40 euros/kw*h. Mientras
que el precio por el que venden es de 0,10 euros/kw*h.
En esta diferencia entre el precio de compra y el de venta encontramos
un importante factor económico que ayuda a amortizar la instalación
rápidamente.
Instalaciones Fotovoltaicas Aisladas
Este tipo de instalaciones son muy útiles en sitios donde no llega
la red eléctrica convencional, permitiendo disponer de energía
eléctrica sin necesidad de llevar líneas eléctricas.
Precisan disponer de un sistema de acumulación (
baterías) dimensionado
a las necesidades energéticas de cada instalación, lo cual encarece
bastante el sistema. No obstante, están teniendo mucha difusión en
zonas con una orografía como la de Galicia, aplicándose a:
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Viviendas aisladas
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Iluminación y señalización pública
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Bombeo de agua
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Antenas de telecomunicación
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Pastor eléctrico autónomo
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